Ocho mil novecientos trece artículos. Veinte idiomas. Setenta webs de noticias que no eran noticias. Y detrás de todo, según el informe de amenazas que Anthropic publicó en septiembre de 2026, una agencia de publicidad digital con sede en Francia.
El informe la identifica como LKM Company y describe lo que montó como una operación de influencia comercial: un servicio que se contrata, con su infraestructura, su ritmo de producción y su clientela.
Cómo estaba montado
Unas setenta webs que parecían medios locales, cada una con su nombre y su aspecto de periódico digital. Setenta cuentas de X vinculadas a esas webs para distribuir lo que publicaban. Y más de doscientas cincuenta cuentas adicionales dedicadas a comentar, que es la parte que le da a un artículo el aspecto de haber sido leído.
La audiencia estaba repartida por seis continentes. Los artículos, en unos veinte idiomas.
Cualquiera que haya intentado sostener un blog sabe lo que significa ese número. Ocho mil novecientos artículos en veinte idiomas no lo escribe una redacción pequeña ni una grande. Es un volumen que solo existe si el coste por pieza se acerca a cero.
La parte que debería incomodar a este sector
No es que se escribieran artículos falsos. Es cómo se escribieron.
El informe describe dos rutinas. Una escribía piezas originales completas para los medios inventados. La otra cogía artículos reales, publicados por medios reales, y los reescribía con un ángulo político determinado.
Y luego está el detalle que lo resume todo: la misma fuente se reescribía en direcciones ideológicas opuestas según a quién fuera dirigida. El mismo hecho, contado hacia un lado para un público y hacia el contrario para otro. No hay una postura. Hay un producto.
A eso se sumaba el blanqueo entre fronteras: una historia se publicaba en un país, y en otro se recogía ya sin el contexto original, como si viniera de una fuente independiente. Y firmas de periodistas que no existen, con su nombre y su foto, que es lo que convierte un texto en algo que alguien comparte.
Por qué esto es un problema de posicionamiento, no solo de política
Aquí es donde deja de ser una noticia sobre desinformación y pasa a ser una noticia sobre el oficio.
Setenta dominios publicando a diario, en veinte idiomas, con enlaces entre ellos y actividad en redes que apunta a cada pieza. Eso es una masa de contenido que compite en los mismos resultados que el trabajo de todo el mundo. No porque sea bueno, sino porque es mucho y está bien conectado.
Y compite también en el otro sitio donde ahora se busca: los asistentes que responden preguntas resumiendo lo que encuentran. Un sistema que resume no distingue una redacción de una tubería. Ve texto en el idioma correcto, sobre el tema correcto, publicado hace poco y citado por otras webs.
El blanqueo entre fronteras que describe el informe funciona exactamente igual en un buscador que en una tertulia: cuando la tercera copia cita a la segunda, el origen ya no está en ninguna parte.
Lo que se puede hacer, que es menos glamuroso de lo que parece
Firmar de verdad. Nombre real, con historial, con más de una pieza detrás, con manera de comprobar que esa persona existe. Ha sido durante años un trámite. Es de las pocas cosas que una tubería no puede falsificar bien a escala.
Enlazar hacia atrás. A la fuente primaria, no a quien la resumió. Un sector que enlaza a la fuente hace inútil el blanqueo: si todo el mundo enlaza al origen, la copia sin origen se queda sin sitio.
Sospechar de los medios que nadie conoce y todos citan. Si una cifra aparece siempre en las mismas cuatro webs con nombre de periódico regional y en ninguna otra parte, la cifra no tiene fuente.
Un apunte sobre el volumen
Este caso deja algo claro que llevaba tiempo discutiéndose sin datos: el contenido dejó de ser escaso.
Durante veinte años, publicar mucho fue una señal de que había alguien detrás invirtiendo. Esa señal se ha roto. Y lo que la sustituya —sea la firma, la fuente o cualquier otra cosa— va a decidir bastante de cómo se busca a partir de ahora.
Anthropic dice que detectó la operación pronto y que implementó métodos nuevos de detección. Lo que no se va a poder detectar es el modelo de negocio, que seguirá existiendo mientras alguien lo pague.

